En el país de los chorizos, Paco es el rey

Un corrupto se pega la vida padre fuera de la cárcel y, en el dudoso caso de que lo pillen y lo metan en la trena, sigue disfrutando de una situación de privilegio.

Nuestro viejo amigo Paco Granados, feroz tertuliano anticorrupción y primera espada de su valedora y condesa, Esperanza de los Aguirre y la cólera divina, disfruta de más espacio en la cárcel que muchos jóvenes investigadores en su domicilio. Mientras los segundos, unos estudiantes brillantes que acaban obteniendo en un concurso público una beca de 1000 euros al mes, buscan una habitación en la que sobrevivir a duras penas, Paco Granados campea a sus anchas por Estremera. Es el “puto” amo de la cárcel, y los funcionarios de prisiones, los garantes de su bienestar. Para evitar que algún “preso conflictivo” arree un sopapo al “presunto” chorizo Paco, han trasladado al 30% de los tipos más complicados a otro módulo. Y todos los que quedan con él tienen celda propia, gracias a Paco. ¡Un héroe!

¡Qué queréis que os diga! Hijos de puta como Paco, que roban lo que no está escrito, matan silenciosamente a viejos y viejas, niños y demás enfermos hacinados en los pasillos de los hospitales. Malnacidos como Paco consiguen que en los colegios públicos no se pueda enseñar una mierda, porque a los profes que quedan los traen fritos. Babosas como Paco se descojonan de todos los que trabajamos para ganar un sueldo; basta con trincar, faltaría más. Paco y otras bostas humanas están consiguiendo que los que murieron por traer una democracia hiciesen el memo, el más absoluto de los ridículos. “Yo combatí y morí para que Paco pueda meter un pufo en un país de pandereta”, relata un caído en la lucha por la libertad.

Si viviéramos en un país decente, Paco y los hijos de puta como él serían clasificados en el escalafón más bajo de la cadena delictiva, y tratados como tal. Porque el que roba para chutarse con heroína es un enfermo, y el que roba para comer, un desgraciado. Pero el que roba por el placer de pegarse la vida padre, teniendo ya un buen sueldo, y luego va de Tele en Tele llenándose la boca de justicia, ése es un saco de mierda, de basura sin reciclaje posible; un Paco Granados cualquiera.

Y cuando semejante tipejo pasea con una sonrisita cabrona por la cárcel, dándoselas de machito, se demuestra que nuestro sistema penitenciario no está a la altura de las circunstancias. El día que él y los que son como Paco aúllen como perros durante una noche de luna llena (tremenda escena la de “Cadena perpetua”) habremos logrado mandar un mensaje claro: con el dinero de todos, ese que nos quita Montoro cada mes y cada año, no se juega.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: