Imputado no, solo “imputadito de na…”

Los comentarios de la plana mayor del Gobierno y del PP minimizando la relevancia de la imputación de 33 consejeros de Bankia me tranquilizan. Ahora entiendo que la cosa no es tan grave, y que donde decía imputado se debería haber dicho “imputadito de na…”. ¡Que no es para tanto, hombre! Que el juez se ha pasado tres pueblos ante la querella puesta por ese eje del mal político llamado UPyD. Todo esto es un montaje para que UPyD suba en popularidad, y habrá que reformar el poder judicial para que esto no vuelva a suceder, porque tiene narices que por unos cuantos miles de milloncitos de nada se esté montando todo este cirio contra 33 buenos amigos.

Todo esto es tan kafkiano y escandaloso, tan aberrante que ya no entiendo nada. Pero si basta con aplicar la lógica aristotélica y el diccionario de la RAE para darse cuenta de que, con las definiciones en la mano

gilipollas: gilí, tonto, lelo

chorizo: ratero, descuidero, ladronzuelo

los consejeros de Bankia son

  1. Unos gilipollas y chorizos
  2. Unos chorizos

Que sí, que sí, que es muy fácil de explicar…

Caso 1. No se enteraron de que donde decía 300 milloncitos de euros de beneficios debía poner 4000 millones de pérdidas. No hace falta ser un economista ilustrado para darse cuenta de que la “imprecisión” con la que un banco estima sus activos a final de año no puede ser muy baja. Dado que hay mucho dinero invertido en patrimonio inmobiliario, es complicado tasar el valor a un día X de todo ello. Y por tanto, decir que se ha tenido un beneficio de 300 millones de euros es compatible con una situación de pérdidas. Hubiera sido más evidente si en vez de 300 millones hubiesen declarado un beneficio de dos euros y cincuenta céntimos, pero equivalente a efectos prácticos: 300 millones de euros están en el error de redondeo sobre decenas de miles de millones. Vamos, que lo de dejar salir a bolsa a Bankia con un numerito así de impreciso tiene bemoles, dado que la ley prohibe sacar a bolsa a una compañía con pérdidas, lo que de paso pone bajo sospecha a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV).

Conclusión: las ilustres lumbreras del Consejo de Bankia no se enteraban de nada y cobraban cientos de miles de euros por hacer eso mismo, no enterarse de nada. Definitivamente, son gilipollas por tontos y chorizos por cobrar a sabiendas de que son unos ignorantes en la materia sobre la que cobran para pronunciarse.

Caso 2. Se enteraron de todo y, a pesar de ello, siguieron adelante con la operación de salida a Bolsa, arrastrando al abismo de miles de ahorradores que metieron sus dineros en acciones, abrumados ante tanto ilustre personaje.

Conclusión: unos soberanos chorizos por tangar a los ciudadanos.

Aquí no hay falacia de la falsa disyuntiva ni nada que se le parezca, las dos opciones son complementarias y muy fáciles de explicar: o se enteraron (y son responsables de un delito) o no se enteraron (y son responsables de cobrar, a sabiendas de ser incompetentes en la materia para la que cobraban).

¿Imputados o imputaditos? Estos tíos han sido unos chorizos por 1. o por 2. y deberían pagar por ello.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: