Andrés de Urdaneta, un español con un par

Andrés de Urdaneta fue un español con un buen par. Dio la vuelta al mundo en 11 años, como miembro de la expedición Loaysa. Sustituyó al fallecido Elcano como capitán y batalló contra los portugueses por el control de las Molucas durante 9 años, siempre en inferioridad numérica. Regresó a España con su hija natural por el cabo de Buena Esperanza, siguiendo la ruta de Elcano.

Tras no pocas vicisitudes, perder sus documentos y cartas de navegación a manos de los portugueses, se unió a la expedición de Alvarado a Nueva España. Alvarado falleció en un accidente durante una escaramuza y Urdaneta quedó en México, como testigo del fracaso de la expedición de Villalobos en búsqueda del tornaviaje: el regreso desde Asia a Nueva España por el Pacífico.

Al tiempo, Felipe II encargó a Legazpi y un Urdaneta convertido en monje agustino la misión de controlar las Filipinas, asignadas a los portugueses por el tratado de Tordesillas, pero todavía libres de su control. El objetivo era doble, dado que conllevaba encontrar la ruta de regreso a América, el tornaviaje, una misión de extrama dificultad en la que ya habían fracasado anteriormente cuatro grandes navegantes: el regreso forzoso de Gonzalo Gómez de Espinosa (de la expedición de Magallanes),  dos intentos de Álvaro de Saavedra, uno de Bernardo de la Torre y el último intento de Íñigo Ortíz de Retes.

Urdaneta llegó a las Filipinas en la expedición de Legazpi y demostrando un profundo conocimiento del Pacífico. Tras reparar su Nao, la San Pedro, optó por regresar a América por una ruta inexplorada hasta el momento, al norte del paralelo 40. Fue el viaje de navegación más largo realizado hasta la fecha por una ruta desconocida, 7644 millas por un océano desconocido y a merced de los elementos. Urdaneta encontró la corriente de Kuro-Sivo y fue capaz de regresar a la Baja California, para luego descender costeando hasta un emplazamiento en el que fundó el gran puerto de Acapulco. El famoso Galeón de Manila explotó dicha ruta durante 250 años, comunicando Asia con el Nuevo Mundo y España. Urdaneta abrió la ruta comercial más próspera durante más de dos siglos.

En realidad, Alfonso de Arellano retornó a América desde las Filipinas meses antes que Urdaneta, por una ruta muy parecida y con una nave mucho más pequeña. ¡Otra gesta! Pero dado que lo hizo sin planificiación y sin aportar datos sobre su ruta, por pura necesidad y casualidad (otros insinúan que para arrebatarle la gloria a Urdaneta, una vez conocidos sus planes), el verdadero tornaviaje fue el de Urdaneta, cuidadosamente planificado y buscando dónde había que hacerlo.

La historia de España y de los grandes españoles nos demuestra como con conocimientos, incentiva y un buen par de cojones (u ovarios), el mundo es una simple montera que ponerse. La corona de Castilla invirtió en lo que hoy llamaríamos investigación y recibió enormes beneficios a cambio, aunque para ello tuviese que experimentar también fracasos.

El mensaje es evidente: no hay crisis que pueda tumbar al espíritu de un humano con ganas de mundo, y ya va siendo hora de que nos dejemos de mememeces y lloriqueos y volvamos a demostrarlo. Nuestros compatriotas ya difuntos hicieron cosas mucho más grandes que las que nos planteamos hoy en día. Dadnos un punto de apoyo y moveremos el mundo.

¿Creen que nuestros gobernantes serán capaces de aprender de la lección histórica?

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