Una podredumbre llamada España

Si hubiese algo de decencia, tendríamos a miembros de gobiernos autonómicos y nacionales y de concejos municipales en el trullo. Todos alineados en una galería, curándose como Cantimpalos al viento de Alcalá Meco.

No hay causa mayor de esta crisis que el latrocinio al que nos hemos visto sometidos durante los últimos años. Presidentes del gobierno que ponen y quitan a coleguitas de la dirección de entes y empresas estratégicas como fichas de parchís; ministros que toman decisiones que cuestan miles de millones y acaban en los consejos de administración de los favorecidos; memos en el poder que experimentan con la ciudadanía porque acaban de entender alguna cosilla de economía y eso les pone muy cachondos; gobiernos autonómicos que se pulen lo que no tienen en un gran despilfarro y trincan de Gürteles y ERES fraudulentos; concejales y alcaldes hermanados con la construcción a través del Monte Pío de los mecenas del ladrillo, y me llevo tres; bancos que financian a partidos políticos mediante créditos que luego perdonan, y lo cobran bien caro, con prebendas e incluso indultos para sus condenados.

Ésta, y no otra, es la mierda de España en la que vivimos, y la crisis, una consecuencia natural de mantener en el poder a la excreción moral e intelectual de la sociedad. No es anecdótico, sino sintomático, que tengamos que oir de  Juan Pacheco, un jubilado y ex-consejero de la CAM elegido por sorteo para cumplir la cuota de impositores, que «cuando me eligieron les dije que yo no estaba preparado para este cargo, que no tenía los conocimientos suficientes. Me dijeron que no pasaba nada porque estaría asesorado».

Juan Pacheco ha resultado ser de los honrados, porque ha declarado ante la comisión de investigación sobre la CAM que a la reunión del consejo de la CAM en San Sebastián (ciudad mediterránea donde las haya), el fue con su mujer «mientras otros fueron… con sus acompañantes, yo no les pedí el acta de matrimonio».  En el viaje a San Sebastián fueron, según Pacheco, unas 50 personas. Y ante la pregunta de ¿por qué hacían los consejos fuera de Alicante?, la respuesta de Pacheco fue contundente: «Para satisfacer a los consejeros». Y también hubo reuniones del consejo en Chicago, Londres, Sanghai y Nueva Delhi. Sí, sí, lo que oyen, en la mismísima China, y no les dió por la Antártida porque, además del frío, probablemente no había sitio para todos en el Hespérides.

Sí señoras y señores, sí. Así gestionan los recursos financieros avalados por el estado unos individuos puestos a dedo por los partidos políticos. Quitándole la pensión a una vieja para que el consejero de la CAM vaya de viaje a Calcuta con su churri.

Recientemente escuchamos que España va a tener que pedir un crédito de 100.000 millones de euros (es la cifra de hoy, mañana quién sabe) para salvar a los bancos. Están los 40.000 milloncitos de Bankia, otros miles de milloncitos de cajas y bancos de aquí y allá, miles de milloncitos en ERES, obras, planes E, concesiones a amiguetes, tinglados para financiar al partido de turno, enchufar a familiares y allegados… Pero como dice otra consejera de la CAM, Ana Rosa Perán, «pese a que soy una auditoria con experiencia, no soy superwoman y por eso no vi unas irregularidades que no hubiera visto un profesional». Ya te digo, es imposible verlo, sobre todo cuando no interesa.

Pero tranquis, coleguis, !aquí no pasa nada! Que no decaiga la fiesta.

En Andalucía, Cháves y Griñán se permiten el lujo de poner en duda los informes inculpatorios de la Guardia Civil, redactados por agentes mileuristas que viven en régimen militar, mientras la camada socialista ha vivido a expuertas, a ritmo de fulanas, coca y coches de lujo. Y encima volvieron a ganar las elecciones, de la mano de una Izquierda Unida liderada por el “de las tetas gordas” (uno de sus cariñitos hacia la consejera de educación).

En Valencia, tanto monta, monta tanto, Isabel como Fernando. Circuitos de Fórmula 1 ruinosos, Cajas de Ahorros vaciadas, Terras Míticas asoladas, Gürtels y un despilfarro a la italiana que han dejado la Comunidad al otro lado del borde de la quiebra, mientras que el de los trajes fue declarado inocente y se convirtió en doctor en derecho a los pocos meses.

Tampoco se escapa Cataluña. Que si aquel famoso tres por ciento del que no se volvió a saber, el Palau que no investigaron, La Caixa, el defensor del pueblo catalán viajero, los cochecitos de lujo, las embajaditas, los tres canales autonómicos absolutamente imprescindibles…

Y cansado de recorrer la geografía española mentalmente, caigo en Madrid, sede de un gobierno de la nación española que veta la creación de una comisión de investigación sobre el megapufo bancario, la grande cagada entre las cagadas de cajas: ¡uno para todos y todos para Bankia!

Sí, señoras y señores, así es. Menos mal que existen mecanismos de control como esos jueces que viajan a Puerto Banús sin explicar por qué y cuándo, con dos soberanos cojones; medios de comunicación públicos en manos de la troika de cada terruño y que callan pero que muy mucho ante sus amos; ex-ministors banqueros convertidos en magos del escapismo; gobernadores del Banco de España que avalaron maniobras ruinosas con el dinero de todos; leyes contra el fraude fiscal que favorecen el fraude, porque a algunos les va a salir más barato hacer mal la declaración de la renta y declarar posteriormente el fraude; políticos otrora en el gobierno que ahora lo ven mucho más claro desde la oposición, pero que tuvieron ocho años para hacer algo y vaya sí lo hicieron, hundir el país. Todos ellos vigilan el sistema y si alguno pide hablar, ya lo callarán gracias al veto parlamentario. ¡Qué viva el estado de derecho!

“Hay que ser prudentes”, nos dicen, y yo me deshuevo porque, literalmente, es para que a uno se le caigan los testículos al pavimento. Lo que nos cuentan es el “me callo como una puta, es una cuestión de seguridad nacional”, tapar la mierda para seguir dándole al trinque. Óigame usted, señor ministro, que ya he visto muchas pelis de conspiraciones y la que tiene usted montada es de lo más burdo. A su lado, toma el dinero y corre se torna un atraco perfecto.

Pero ya queda menos, señor ministro, ya queda menos. España, mi querida España, se nos va al carajo con toda la Europa nuestra, mientras unos parásitos sociales instalados en el poder se esfuerzan desesperadamente por mantener el chiringuito abierto durante un poquito más de tiempo. Lo justo para jubilarse y blindar la pensión.

¡Danzad, malditos, danzad! Al otro lado de las murallas de Contantinopla no hay sarracenos, sino miles de millones de leales al gran Khan. Dos telediarios es lo que queda para que vuestro buen rollito de salmón y caviar sea sustituido por uno más crujiente “de primavera”.

Siempre os quedará el recuerdo de aquel proyecto de convivencia y unión que pudo ser Europa y nunca fue, porque no dejasteis ni un puñetero duro para finaciarlo. Allá os pudráis en vuestras tumbonas en las Bahamas y las Caimán, mientras los residentes del viejo continente nos abrazaremos con fervor a la verdad del gran Mao.

Anuncios

2 comentarios

  1. Me encanta .

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: