El retorno del Sheriff de Nottingham: fondos públicos para la banca privada

En una economía capitalista, un banquero arriesga su dinero para obtener beneficios. Si los gana, se los queda, y si pierde, pues adios muy buenas. En una economía como la que tenemos en España, intervenida y mal llamada capitalista por los que no saben de economía, un banquero arriesga su dinero para lograr beneficios. Si lo consigue, se los queda, pero si falla en su intentona, papá estado llega al rescate y sanea las cuentas del banquero con el dinero de los ciudadanos, sustancialmente mucho más pobres. ¡El estado hace de Sheriff de Nottingham, y encima lo llama economía de mercado! No me negarán que semejante desvergüenza es un verdadero chollo, a la par que un potente estímulo para jugar al póquer sin miedo alguno a perder la mano.

Pues bien, en semejante situación de ventaja, el Banco de Santander, presidido por el sospechoso de evasión fiscal Emilio Botín, sostiene que hace falta dinero público para sanear la banca privada. ¿Y por qué es necesario ese dinero? Pues muy fácil, porque los bancos invirtieron en bienes inmuebles para maximizar sus beneficios, con el efecto colateral de multiplicar el precio de la vivienda por un factor 4 en algo menos de una década, y ahora se han comido los pisos. Todavía mejor. Además de especular con la vivienda, se liaron a dar créditos de forma incontrolada a familias de dudosa solvencia. Los varios gobiernos de España no fueron para nada inocentes en este asunto, dado que animaron a crear la burbuja del ladrillo para sanear sus cuentas a corto plazo, a la par que ofrecían garantías. Y eso si hablamos de la banca privada, porque las Cajas de ahorros, manejadas directamente por los políticos, fueron un paso más allá y se dedicaron  a todo tipo de desmanes y operaciones financieras absurdas.

Pero la historia sigue. Los bancos también son responsables en gran medida del llamado déficit de tarifa eléctrico. Llamados por el reclamo de la rentabilidad garantizada por el estado, se liaron a financiar la construcción de huertos solares y miniparques eólicos. El resultado es que el elevado coste del kilovatio renovable ha hecho explotar los precios, y ahora toca rascarse el bolsillo para hacer frente a una deuda con las eléctricas (y por ende los bancos) de casi 30.000 millones de euros. Otro claro ejemplo de cómo una mala política de subvenciones y la especulación sin control destruyen una economía de mercado.

Pues bien, a los bancos ahora no les basta con recibir préstamos del Banco Central Europeo por debajo del 1% de interés y comprar deuda (o dar créditos) ganando más del 4%, de beneficios. Tampoco quieren vender las viviendas que retienen, porque al hacerlo al precio real del mercado reducirían sus pingües beneficios. Quieren más dinero público, para no ver reducidos sus beneficios, mientras los ciudadanos nos ahogamos en deudas. Sirva como dato que se estima que BBVA y Santander ganaron en 2011 7.638 y 7.179 millones de euros, respectivamente.

Lo que no se explica es la reacción de la mayoría de los ciudadanos europeos, que estamos tragando con todo. Está el educativo ejemplo de los ciudadanos de Islandia, que lo tuvieron bien claro desde el principio y se negaron a pagar el agujero económico creado por sus bancos y sus políticos. Hasta osaron sentar a su entonces presidente del gobierno en el banquillo, acusado de malversación. La cosa acabó con que el presidente actual, Ólafur Ragnar Grímsson, decidió dejar caer a la banca, tras convocar un referéndum nacional sobre dicha cuestión. Como cuenta en una entrevista, “Islandia no acepta la idea de que la gente de la calle tenga que pagar toda la factura por las locuras de los bancos, como ha ocurrido con esas nacionalizaciones por la puerta de atrás en otros lugares“. Eso sí es capitalismo, aunque la izquierda sostenga lo contrario: el que juega, gana y cobra o pierde y paga, punto pelota. Lo de aquí es una hibridación perversa entre el mercantilismo, una economía socialista trasnochada y algunas pinceladas de barniz liberal.

Señoras y señores, el Sheriff de Nottingham y sus secuaces ya han salido con sus carromatos y comenzado a recaudar. Sus impuestos van a servir para sanear las cuentas de la banca, a la par que les congelan las pensiones, reducen la calidad de la enseñanza, las prestaciones sanitarias y las inversiones de I+D y no tocan ni un solo pelo a las grandes corporaciones (y bancos), que atesoran el 72% del fraude y deben al fisco unos 43.000 millones de euros.

¿Dónde estás, Robín de los Bosques? ¿Por qué no te das un garbeo por España? Aunque no tengamos muchos árboles, te necesitamos con urgencia. Tienes mi palabra de que si eres un poco listo, en muy poco tiempo te pondrás las botas…

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